La situación vivida en Empalme Graneros,
más precisamente en el predio que administra la Hermana Jordan, hace unos días
era algo que tarde o temprano iba a suceder.
La ecuación estaba dada hace mucho tiempo.
Bolsón de pobreza, marginalidad, punteros políticos actuando en la zona de
manera clientelar, y un estado que hace años decidió no tener presencia en el
barrio. Más aún, decidió retirar la poca presencia que tenía cuando se trasladó
el dispensario del centro del barrio
para llevarlo a sus márgenes, cerca de la avenida Provincias Unidas.
El plato estaba servido y los oportunistas
decidieron probar su suerte. Para cuando llegó el Estado las cartas estaban
jugadas y sólo la represión logró volver a una tensa calma. Cuando el Estado
debe intervenir como titular del monopolio de la violencia es porque han
fallado el resto de sus herramientas. En este caso incluso podría decirse algo
aún más grave: no fallaron sus herramientas,
sino que deliberadamente se decidió no utilizarlas en Empalme Graneros
librándolo a su suerte.
La
responsabilidad estatal es clara, ante la situación que se planteaba no se
activaron los resortes necesarios para desarticular posibles situaciones
violentas generadas por necesidades genuinas y oportunismos políticos. No se
utilizó el aparato estatal para crear redes de contención social ni para
generar salidas a situaciones de pobreza y marginalidad insostenible El
gobierno socialista debió reprimir porque no supo gestionar.
La discusión sobre si se utilizaron postas
de goma o de plomo quedará para otro debate sobre la preparación o no de las
fuerzas de seguridad para intervenir en estos casos, lo que no podemos eludir
es la pregunta que sobrevuela el barrio hace muchos años: ¿Por qué el municipio no tiene un plan de
intervención urbana en dicho sector de la ciudad?
Como primera respuesta los funcionarios han
dicho que no pueden trazar la cuadricula regular de la ciudad en tierras
inundables y que tampoco pueden ejecutar planes habitacionales por la misma
razón. Ahora me pregunto ¿No eran acaso
inundables Arroyito y Alberdi hasta que se hicieron las obras necesarias para
que las aguas no inundaran más dichos barrios?
Las zonas inundables se hacen habitables
con obras y, si las obras no garantizaren la seguridad de la zona, es
obligación del estado el arbitrar los medios necesarios para relocalizar a
dicha población, ejecutar planes de vivienda y desactivar una bomba social a
punto de estallar.
Las caretas caen solas ante una realidad
que abruma. La evidencia señala claramente que el gobierno socialista decidió
hace mucho tiempo no atender las necesidades de urbanización de Empalme Graneros
y su población más postergada. Los hechos nos muestran que se ha dejado crecer
los asentamientos de casillas rudimentarias en todo el cordón que está entre
Av. Génova , Sorrento y el Ludueña sin ningún tipo de control por parte de las
autoridades y sin siquiera ver medidas disuasorias ante dicho crecimiento.
Hoy es tarde. La situación ya explotó.
Seguirá la administración socialista dándole la espalda a uno de los barrios
más olvidados de la ciudad o finalmente aplicará la fuerza del estado para
brindar soluciones a los más postergados de nuestra ciudad para encaminarnos
hacia una ciudad que incluya a todos en su plan de desarrollo.
Cuando las desigualdades son muy profundas
genera una violencia difícil de controlar y hoy Rosario ofrece en menos de 10
cuadras en la zona norte desigualdades socioeconómicas inaceptables en una
sociedad civilizada. Sólo 10 cuadras separan un shopping de un comedor escolar
al que asisten chicos con bajos niveles nutricionales. Sólo 10 cuadras separan
casas de 300 mts. Cuadrados para familias de 5 personas de casillas de lata de
20mts cuadrados para contener a familias con 6 chicos. Sólo 10 cuadras, que
marcan claramente quien tiene derecho a soñar y quien no en la ciudad de
Rosario.
Nota de La Capital sobre la situación vivida.

