lunes, 27 de enero de 2014

Es hora de defender los sueños.



Tengo el privilegio de pertenecer a una generación que ha nacido y crecido en democracia. En un país con tantas intermitencias democráticas, decir que llevamos 30 años sin golpes de estado a no es poco y ha sido un escenario que hemos logrado ir consolidando a través de los años.

Allá por el año 1983, al asumir el Dr. Alfonsín nos prometía que con la democracia se comía, se educaba y se curaba, pero después de estos 30 años hemos experimentado tristemente que, el cambio de régimen político no se traduce mágicamente en soluciones a los problemas cotidianos. No se ha traducido la transición democrática en un cambio en los ciclos económicos que viene viviendo la argentina. Gerchunoff y Llach lo llaman ciclo de ilusión y desencanto, para describir constantes ciclos unos pocos años de bonanza para desembocar luego en profundas crisis que daban por tierra lo poco que se había conseguido tiempo atrás.

Leer historia económica argentina es verificar dichos ciclos, y cuando me toco estudiarlos en la facultad se me presentaron como bases claras para no repetir la historia.

Hoy, 27 de enero de 2014, a 4 días de una de las mayores devaluaciones de la última década vuelvo a ver a mi país deslizándose a una crisis repetida, con trazos que nos hacen recordar las crisis económicas de los años 60, 70, 80, 90 y 2000 con ingredientes de todas ellas y con matices especiales dadas por la coyuntura actual.

Más de 50 años de historia repitiendo el mismo ciclo no pueden ser casualidad. El mero análisis lógico me indica que este tipo de ciclos es premeditado, sobretodo, desde el inicio de la democracia. El factor común: el populismo. Gobiernos centrados en tomar medidas que le garanticen ganar la próxima elección. Gobiernos que garantizan la total indemnidad del poder económico existente y del que son la cara visible, el brazo ejecutor. Gobiernos que garantizan pan y circo sin atacar los problemas estructurales de nuestro país. En fin, gobiernos que toman el discurso que esté de moda para poder acceder y mantenerse en el poder planteando escenarios rupturistas para luego aplicar la receta de siempre, la que favorece a los mismos sectores privilegiados de siempre.

Hoy ese modelo nos somete una vez más a los argentinos a una brutal devaluación de nuestra moneda.

Es probable que aquellos que peinan ya muchas canas en su sien estén acostumbrados a estos procesos y vean en este una película repetida. Sin embargo hoy los jóvenes nos encontramos por primera vez ante la cruda realidad del mazazo devaluatorio.

Y por que nos pega tanto?

Los jóvenes, como también aquellos adultos que no hayan perdido su espíritu emprendedor, tenemos sueños. Algunos soñamos con viajar y conocer diferentes partes del mundo, porque hemos experimentado la sensación de que te borren todos los prejuicios de un plumazo cuando conoces un nuevo país o una nueva cultura. Otros soñarán con tener su primera casa o departamento, para poder irse a vivir solo o para empezar a formar su familia, ya sea alquilando o (quien pudiera) comprando su primera vivienda.  Quién no, en el interior de la Argentina habrá soñado con empezar sus estudios universitarios en alguna gran ciudad, pero ahora los costos que ello implica lo hacen tan imposible como viajar a la luna. Algunos otros tendrán sus miras en poder comprar su primer auto. Sería imposible enumerar los sueños, porque hay tantos como personas hay en este mundo.

A partir del viernes a la tarde todos esos sueños fueron devaluados. Todos aquellos que tenemos el sueño de viajar y conocer el mundo sabemos que a partir de ahora nos costará el doble o el triple poder hacerlo. Aquellos que sueñan con irse a vivir solos alquilando no saben cuanto les costará un alquiler mensual y bajan los brazos. Aquellos que sueñan con la casa propia saben que hoy el mercado inmobiliario está paralizado y sin precio o, en el mejor de los casos, con precios dolarizados que hoy son doblemente difíciles de alcanzar. Hoy el que soñaba con su primer auto sabe que más seguro será cargar bien su tarjeta de colectivo porque la seguirá usando por mucho tiempo.

Somos la generación de la democracia, y el viernes, nos devaluaron los sueños. Si bien hubo ya crisis que vivimos de más chicos, esta es la primera que nos pega de lleno, y nos pegó duro.

El escenario ya está planteado. Ya nos dieron el primer golpe. la pregunta que cabe ahora hacernos es qué vamos a hacer.

Una opción es hacer lo que vienen haciendo lo que nos precedieron. Agachar la cabeza, aceptar que estos ciclos son así en nuestro país (y por qué no decirlo en muchas partes del mundo), levantarnos como podamos y empezar de nuevo.
La otra opción es tomar nuestra responsabilidad como generación y hacernos cargo de impulsar un salto al futuro que nos saque de esta lógica mezquina, autoritaria y que nos condena a repetir el pasado. Es momento de no resignar nuestros sueños. Es momento de construir los cimientos de una Argentina de sueños posibles.

Llegó el momento de comprometernos con el cambio, de ocupar los lugares de decisión que debemos ocupar. Debemos exigir y encarnar una renovación dirigencial, con los desafíos que ello implica y asumiendo el rol protagónico que nos corresponde, a nivel político, social, sindical y empresario. La sociedad en sus diferentes expresiones se nos ofrece como campo de acción.

Nada va a cambiar por si mismo. El cambio vendrá del compromiso ciudadano de querer modificar la realidad y de la perseverancia en el camino emprendido. El camino que tenemos que recorrer no va a ser fácil y muchas salidas cómodas que nos reconduzcan al pasado nos serán ofrecidas a diario. Solamente con un fuerte compromiso con nosotros mismos y con quien tenemos al lado, porque no hay una verdadera salida si no es colectiva, vamos a poder torcer el rumbo de nuestro país. O salimos todos o no sale nadie.

El golpe fue duro. La respuesta debe estar a la altura de las circunstancias. Somos una generación nacida y educada en democracia. Es nuestro deber construir la salida para una nación que tiene todo para ser un luz en un mundo de caos, pero que antes debe sanar sus heridas, reconstruir tejidos sociales rotos y generar un salto al futuro que garantice a los 40 millones de Argentinos un futuro digno.

El desafío está planteado. Es momento de tomar decisiones y hacerse cargo de las consecuencias.

Memoria para no repetir el pasado. Constancia para construir el futuro. Es hora de salir a defender nuestros sueños.

Es hora de defender los sueños.

Tengo el privilegio de pertenecer a una generación que ha nacido y crecido en democracia. En un país con tantas intermitencias democráticas, decir que llevamos 30 años sin golpes de estado a no es poco y ha sido un escenario que hemos logrado ir consolidando a través de los años.

Allá por el año 1983, al asumir el Dr. Alfonsín nos prometía que con la democracia se comía, se educaba y se curaba, pero después de estos 30 años hemos experimentado tristemente que, el cambio de régimen político no se traduce mágicamente en soluciones a los problemas cotidianos. No se ha traducido la transición democrática en un cambio en los ciclos económicos que viene viviendo la argentina. Gerchunoff y Llach lo llaman ciclo de ilusión y desencanto, para describir constantes ciclos unos pocos años de bonanza para desembocar luego en profundas crisis que daban por tierra lo poco que se había conseguido tiempo atrás.

Leer historia económica argentina es verificar dichos ciclos, y cuando me toco estudiarlos en la facultad se me presentaron como bases claras para no repetir la historia.

Hoy, 27 de enero de 2014, a 4 días de una de las mayores devaluaciones de la última década vuelvo a ver a mi país deslizándose a una crisis repetida, con trazos que nos hacen recordar las crisis económicas de los años 60, 70, 80, 90 y 2000 con ingredientes de todas ellas y con matices especiales dadas por la coyuntura actual.

Más de 50 años de historia repitiendo el mismo ciclo no pueden ser casualidad. El mero análisis lógico me indica que este tipo de ciclos es premeditado, sobretodo, desde el inicio de la democracia. El factor común: el populismo. Gobiernos centrados en tomar medidas que le garanticen ganar la próxima elección. Gobiernos que garantizan la total indemnidad del poder económico existente y del que son la cara visible, el brazo ejecutor. Gobiernos que garantizan pan y circo sin atacar los problemas estructurales de nuestro país. En fin, gobiernos que toman el discurso que esté de moda para poder acceder y mantenerse en el poder planteando escenarios rupturistas para luego aplicar la receta de siempre, la que favorece a los mismos sectores privilegiados de siempre.

Hoy ese modelo nos somete una vez más a los argentinos a una brutal devaluación de nuestra moneda.

Es probable que aquellos que peinan ya muchas canas en su sien estén acostumbrados a estos procesos y vean en este una película repetida. Sin embargo hoy los jóvenes nos encontramos por primera vez ante la cruda realidad del mazazo devaluatorio.

Y por que nos pega tanto?

Los jóvenes, como también aquellos adultos que no hayan perdido su espíritu emprendedor, tenemos sueños. Algunos soñamos con viajar y conocer diferentes partes del mundo, porque hemos experimentado la sensación de que te borren todos los prejuicios de un plumazo cuando conoces un nuevo país o una nueva cultura. Otros soñarán con tener su primera casa o departamento, para poder irse a vivir solo o para empezar a formar su familia, ya sea alquilando o (quien pudiera) comprando su primera vivienda.  Quién no, en el interior de la Argentina habrá soñado con empezar sus estudios universitarios en alguna gran ciudad, pero ahora los costos que ello implica lo hacen tan imposible como viajar a la luna. Algunos otros tendrán sus miras en poder comprar su primer auto. Sería imposible enumerar los sueños, porque hay tantos como personas hay en este mundo.

A partir del viernes a la tarde todos esos sueños fueron devaluados. Todos aquellos que tenemos el sueño de viajar y conocer el mundo sabemos que a partir de ahora nos costará el doble o el triple poder hacerlo. Aquellos que sueñan con irse a vivir solos alquilando no saben cuanto les costará un alquiler mensual y bajan los brazos. Aquellos que sueñan con la casa propia saben que hoy el mercado inmobiliario está paralizado y sin precio o, en el mejor de los casos, con precios dolarizados que hoy son doblemente difíciles de alcanzar. Hoy el que soñaba con su primer auto sabe que más seguro será cargar bien su tarjeta de colectivo porque la seguirá usando por mucho tiempo.

Somos la generación de la democracia, y el viernes, nos devaluaron los sueños. Si bien hubo ya crisis que vivimos de más chicos, esta es la primera que nos pega de lleno, y nos pegó duro.

El escenario ya está planteado. Ya nos dieron el primer golpe. la pregunta que cabe ahora hacernos es qué vamos a hacer.

Una opción es hacer lo que vienen haciendo lo que nos precedieron. Agachar la cabeza, aceptar que estos ciclos son así en nuestro país (y por qué no decirlo en muchas partes del mundo), levantarnos como podamos y empezar de nuevo.
La otra opción es tomar nuestra responsabilidad como generación y hacernos cargo de impulsar un salto al futuro que nos saque de esta lógica mezquina, autoritaria y que nos condena a repetir el pasado. Es momento de no resignar nuestros sueños. Es momento de construir los cimientos de una Argentina de sueños posibles.

Llegó el momento de comprometernos con el cambio, de ocupar los lugares de decisión que debemos ocupar. Debemos exigir y encarnar una renovación dirigencial, con los desafíos que ello implica y asumiendo el rol protagónico que nos corresponde, a nivel político, social, sindical y empresario. La sociedad en sus diferentes expresiones se nos ofrece como campo de acción.

Nada va a cambiar por si mismo. El cambio vendrá del compromiso ciudadano de querer modificar la realidad y de la perseverancia en el camino emprendido. El camino que tenemos que recorrer no va a ser fácil y muchas salidas cómodas que nos reconduzcan al pasado nos serán ofrecidas a diario. Solamente con un fuerte compromiso con nosotros mismos y con quien tenemos al lado, porque no hay una verdadera salida si no es colectiva, vamos a poder torcer el rumbo de nuestro país. O salimos todos o no sale nadie.

El golpe fue duro. La respuesta debe estar a la altura de las circunstancias. Somos una generación nacida y educada en democracia. Es nuestro deber construir la salida para una nación que tiene todo para ser un luz en un mundo de caos, pero que antes debe sanar sus heridas, reconstruir tejidos sociales rotos y generar un salto al futuro que garantice a los 40 millones de Argentinos un futuro digno.

El desafío está planteado. Es momento de tomar decisiones y hacerse cargo de las consecuencias.

Memoria para no repetir el pasado. Constancia para construir el futuro. Es hora de salir a defender nuestros sueños.

domingo, 21 de julio de 2013

La democracia ¿Tiene precio?



En este año 2013 se cumplirán 30 años del regreso a la democracia. Hemos atravesado ya alrededor de 13 elecciones nacionales con sus correspondientes elecciones locales y provinciales. Es realmente un orgullo como argentino poder decir que soy hijo de esa democracia, que nací bajo un gobierno democrático y he vivido toda mi vida bajo el abrigo de la democracia. Creo que la mayoría de los argentinos nos enorgullecemos de este hecho y lo reivindicamos, después de largos años en donde la presencia de los golpes militares en la historia política era una constante.
Hemos avanzado mucho en estos 30 años y sin embargo queda tanto por recorrer. En esta oportunidad y ante la inminencia de un nuevo acto eleccionario, me ví interpelado por una realidad que va a contrapelo del orgullo que sentimos por este reverdecer democrático. A 30 años de haber vuelto a las urnas, en la mayoría de los distritos electorales hay que recurrir al pago de una contraprestación para poder garantizar que en el día de la elección las mesas cuenten con sus correspondientes autoridades de mesas y que así pueda asegurarse el normal desarrollo del acto eleccionario. ¿Qué nos pasa que estamos orgullosos de la democracia pero no somos capaces de brindarnos como instrumentos para sostenerla y garantizarla?
En una primera mirada como sociedad, vemos que en este caso pasa lo que en muchos otros: nos gusta disfrutar de nuestros derechos sin ningún tipo de contraprestación u obligación a cambio. En estos largos años hemos aprendido muy bien cuales son nuestros derechos, como defenderlos e incluso a marchar y protestar cuando alguien quiere quitárnoslos. ¿Pero que pasa con nuestras obligaciones respecto a dichos derechos? En ese momento se crea un gran silencio. A todos nos gusta y reivindicamos la educación gratuita, pero cuando llega la hora de pagar impuestos todos buscamos la forma de pagar lo menos posible y nos escudamos con variadas excusas. En el caso de las autoridades de mesa pasa lo mismo. Todos queremos la democracia, vamos a votar, pero nadie está dispuesto a sacrificar un día de su vida para que ese acto de votar pueda ser posible .
Ante este escenario ¿Cuál ha sido la respuesta de la clase política, responsable de garantizar que las elecciones se lleven a cabo? Han aplicado la misma lógica que han aplicado a toda la vida política, a las campañas y hasta a veces a las negociaciones políticas: la lógica capitalista. Hoy la democracia tiene un precio. En la provincia de Santa Fe se le abonará $300 a cada autoridad de mesa y $50 más si accede (como haciéndole un favor a la sociedad) a capacitarse para cumplir debidamente su labor. Con un promedio de 7650 mesas en toda la provincia y un costo de las dos elecciones de $700 por cada autoridad, y teniendo en cuenta que se nombrarán 3 autoridades por mesa, el costo de realizar la elección será de alrededor de $16.000.000 en nuestro distrito en este concepto. Señoras y señores he allí el precio de nuestra democracia. La democracia que se aplica en una sociedad en donde su escala de valores coloca en lo más bajo el compromiso ciudadano y le pone un precio a una carga pública.
¿Es la solución adoptada la única posible? Mi respuesta es NO. Es seguramente la más fácil, aprovechando que siempre un «mango» más al bolsillo viene bien. Es una mecánica perversa pero eficaz para conseguir el objetivo de poder desarrollar las elecciones en mediana normalidad (ya que decir que este mecanismo es eficas en un 100% es una falacia que se ha chocado contra la realidad que marca que, incluso pagando, mucha gente decide finalmente no presentarse), pero es un síntoma que revelador respecto a nuestro compromiso con la democracia que decimos querer y defender.
¿Que otro camino podríamos tomar ante este escenario? Mi primer respuesta y como política de largo plazo es la educación. Sólo mediante un sistema educativo que inculque valores democráticos, que enseñe tanto derechos como  obligaciones, tendremos en el futuro ciudadanos conscientes y comprometidos con la democracia. Seguramente en el futuro ellos no dudarán ante el llamado que haga la sociedad para contribuir con un día de sus vidas a mantener un sistema que, si no perfecto, por lo menos aceptado por todos, para elegir a quienes nos gobiernan. Y seguramente no necesitarán capacitación alguna, ya que la propia escuela los habrá preparado para ser autoridades de mesa, obligación que todos esperarán algún día de su vida poder cumplir. Sería este un gran paso en la democractización de nuestras vidas. Educar al futuro soberano en sus derechos y obligaciones, fomentar simulacros de votaciones donde pongan en práctica los conocimientos adquiridos y porque nó, profundizar la creación de centros de estudiantes en las secundarias elegidos democraticamente por el estudiantado, asumiendo desde temprana edad, en un ámbito acotado, las responsabilidades de llevar adelante una mesa electoral. Una utopía al alcance de la mano.
¿Y que podemos hacer en el corto plazo? Como siempre, exigir a quienes más tienen o más reciben en la sociedad. Un ejemplo claro de esto son los estudiantes universitarios. La UNR tiene alrededor de 74.000 estudiantes. La Universidad Nacional del Litoral, sólo en ingresantes, cuenta con alrededor de 10.000 alumnos. Todos ellos reciben una educación gratuita con ingreso irrestricto. No resulta una locura pensar que puede imponerse como carga pública, como contraprestación del estudiante universitario, el servir como autoridad de mesa en las elecciones cada dos años. No parece un «precio" muy alto para la educación de grado.
Asimismo, podría encararse por parte del estado una campaña continua para conformar un padrón de voluntarios para constituirse como autoridades de mesas. Este tipo de campañas deberán sostenerse durante todos los años, y no sólo durante los años electorales, para así poder llegar al número necesario para cubrir todas las mesas de votación. Incluso, en un principio, hasta podría pensarse en algún tipo de beneficio impositivo si se quisiera, pero no mucho más para no volver a caer en la misma lógica que se quiere desterrar.
Estas son sólo algunas ideas, lo que me parece que no puede dejarse de discutir es que tenemos una clara señal de que nuestro sistema democrático todavía debe fortalecerse. Somos concientes ya de que cada dos años debemos ir a votar y lo tomamos casi con naturalidad. Ahora debemos recorrer el camino para que el compromiso ciudadano con la democracia de un paso más y que la llegada del telegrama de designación como autoridad de mesa sea, de aquí a un futuro no muy lejano, un motivo de orgullo para el ciudadano.

jueves, 16 de mayo de 2013

Empalme Graneros: Las caretas caen solas ante una realidad que abruma








La situación vivida en Empalme Graneros, más precisamente en el predio que administra la Hermana Jordan, hace unos días era algo que tarde o temprano iba a suceder.
La ecuación estaba dada hace mucho tiempo. Bolsón de pobreza, marginalidad, punteros políticos actuando en la zona de manera clientelar, y un estado que hace años decidió no tener presencia en el barrio. Más aún, decidió retirar la poca presencia que tenía cuando se trasladó el dispensario  del centro del barrio para llevarlo a sus márgenes, cerca de la avenida Provincias Unidas. 
El plato estaba servido y los oportunistas decidieron probar su suerte. Para cuando llegó el Estado las cartas estaban jugadas y sólo la represión logró volver a una tensa calma. Cuando el Estado debe intervenir como titular del monopolio de la violencia es porque han fallado el resto de sus herramientas. En este caso incluso podría decirse algo aún más grave:  no fallaron sus herramientas, sino que deliberadamente se decidió no utilizarlas en Empalme Graneros librándolo a su suerte.
 La responsabilidad estatal es clara, ante la situación que se planteaba no se activaron los resortes necesarios para desarticular posibles situaciones violentas generadas por necesidades genuinas y oportunismos políticos. No se utilizó el aparato estatal para crear redes de contención social ni para generar salidas a situaciones de pobreza y marginalidad insostenible El gobierno socialista debió reprimir porque no supo gestionar.
La discusión sobre si se utilizaron postas de goma o de plomo quedará para otro debate sobre la preparación o no de las fuerzas de seguridad para intervenir en estos casos, lo que no podemos eludir es la pregunta que sobrevuela el barrio hace muchos años:  ¿Por qué el municipio no tiene un plan de intervención urbana en dicho sector de la ciudad?
Como primera respuesta los funcionarios han dicho que no pueden trazar la cuadricula regular de la ciudad en tierras inundables y que tampoco pueden ejecutar planes habitacionales por la misma razón.  Ahora me pregunto ¿No eran acaso inundables Arroyito y Alberdi hasta que se hicieron las obras necesarias para que las aguas no inundaran más dichos barrios?
Las zonas inundables se hacen habitables con obras y, si las obras no garantizaren la seguridad de la zona, es obligación del estado el arbitrar los medios necesarios para relocalizar a dicha población, ejecutar planes de vivienda y desactivar una bomba social a punto de estallar.
Las caretas caen solas ante una realidad que abruma. La evidencia señala claramente que el gobierno socialista decidió hace mucho tiempo no atender las necesidades de urbanización de Empalme Graneros y su población más postergada. Los hechos nos muestran que se ha dejado crecer los asentamientos de casillas rudimentarias en todo el cordón que está entre Av. Génova , Sorrento y el Ludueña sin ningún tipo de control por parte de las autoridades y sin siquiera ver medidas disuasorias ante dicho crecimiento.
Hoy es tarde. La situación ya explotó. Seguirá la administración socialista dándole la espalda a uno de los barrios más olvidados de la ciudad o finalmente aplicará la fuerza del estado para brindar soluciones a los más postergados de nuestra ciudad para encaminarnos hacia una ciudad que incluya a todos en su plan de desarrollo.
Cuando las desigualdades son muy profundas genera una violencia difícil de controlar y hoy Rosario ofrece en menos de 10 cuadras en la zona norte desigualdades socioeconómicas inaceptables en una sociedad civilizada. Sólo 10 cuadras separan un shopping de un comedor escolar al que asisten chicos con bajos niveles nutricionales. Sólo 10 cuadras separan casas de 300 mts. Cuadrados para familias de 5 personas de casillas de lata de 20mts cuadrados para contener a familias con 6 chicos. Sólo 10 cuadras, que marcan claramente quien tiene derecho a soñar y quien no en la ciudad de Rosario.

Nota de La Capital sobre la situación vivida.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Blanqueo de capitales, el silencio será complicidad.


Por Lucas Arzamendia y Leonardo Ortiz

Hace pocas horas los argentinos asistimos a una escena que hacía muchos años no veíamos. A algunos memoriosos nos remontó enseguida a la década del 90 y su crisis final. Después de casi una década recibimos un anuncio económico de parte la autoridad económica del país. Con las particularidades propias de este gobierno y en una clara intención demostrar consenso con respecto a la medida a exponer, la misma nos fue presentada por los 5 ministros de economía en las sombras que tenemos (tal vez debiéramos decir 4 ya que uno sabemos que se quiere ir).
Con atención escuchamos sus palabras. El objetivo declarado de las medidas a anunciadas es el fortalecimiento de las reservas del país y la reactivación del mercado inmobiliario. Ya desde el título el gobierno debió entregar una página del relato reconociendo un problema que hasta ahora ignoraba, la constante sangría de dólares que ni siquiera el cepo cambiario pudo frenar. Por otra parte dejo en off side a uno de sus bancarios de referencias, Carlos Heller, que en días anteriores había señalado que la contracción del mercado inmobiliario era una buena señal para la economía.
¿Cómo se lleva a cabo este objetivo? Según el planteo del gobierno a través de la vitalización de capital ocioso – términos del diccionario K para referir al blanqueo de plata negra-  y lograr así que dinero que está en el colchón de los argentinos pueda volcarse al mercado legal. A partir de allí se logra ver el sector hacia quienes está dirigida esta medida: aquellas personas que posean dinero en dólares y que no estén declarados legalmente. Tal como se encargó de aclarar el ministro de economía Hernán Lorenzino, no podrán entrar en este régimen fondos provenientes del lavado de dinero, del terrorismo, ni de la trata de personas. Asimismo tampoco podrán ingresar los funcionarios públicos ni aquellas personas procesadas por lavado de dinero o evasión fiscal. Pasemos ahora a desmenuzar este anuncio.
Veamos, ¿Quiénes son los beneficiados?  Los principales beneficiados con esta medidas son aquellas personas que se hayan dedicados los últimos años a actividades generadoras de fondos ilegales tales como la evasión fiscal, la elusión,  el cobro de coimas, etc. Si bien la ley dirá, cuando sea sancionada, que no pueden ingresar fondos provenientes del lavado de dinero ni de otras actividades ilícitas enumeradas taxativamente, surge la duda: ¿Cómo se verificará el origen de los fondos? Hasta lo que se sabe los dólares provenientes del lavado de dinero no tienen un lavarropas en el centro del papel moneda que generan, ni los dólares del terrorismo vienen con una foto de Bin Laden. Con lo sofisticado del sistema financiero mundial y abriéndole las puertas tanto a personas físicas como a personas jurídicas el origen de los fondos será virtualmente inverificable y, seguramente, se procederá a estimar su procedencia según declaración jurada del “blanqueador”. Primera conclusión: cualquier tipo de fondos generado en actividades ilícitas podrá ahora ingresar al mercado legal a través de estos instrumentos financieros, ya sea a través de sus verdaderos dueños, o a través de sendas personas interpuestas comúnmente conocidas como “testaferros”.
Ahora bien, si el dinero de cualquier origen podrá finalmente ingresar por esta vía, no se puede dejar de analizar el contexto en el que se da esta medida, y es la catarata de denuncias y actuaciones judiciales por lavado de dinero, cohecho y demás de las cuales está siendo blanco el hoy fallecido ex presidente Nestor Kirchner, sus empresarios amigos más allegados, Lázaro Baez y Cristobal Lopez, sus valijeros, y que hasta incluso podrían llegar hasta la actual presidenta Cristina Fernandez de Kirchner. Ante este panorama, encadenando la sucesión de hechos, no queda más que concluir una cosa: Este proyecto nace con nombre y apellido y se llama Lazaro Baez y todas aquellas personas que hayan generado fondos ilícitos en connivencia –y sociedad- con este gobierno. La presente medida no es más que un seguro de impunidad de los actuales inquilinos del poder.  Este anuncio no responde a la agenda del país que necesita urgentes medidas económicas que corrijan el actual rumbo sino que responde a la agenda del poder que busca garantizar impunidad para sus negocios sucios. Así como la democratización de la justicia busca someter a los jueces a la voluntad del gobierno de turno, el blanqueo de dólares negro busca cerrar los caminos legales que pudieran quedar para futuras investigaciones de corrupción en todos los niveles del gobierno y su red de empresarios amigos.
Asimismo, cabe preguntarse, tal como lo hicieron en la conferencia de prensa ante los 5 fantásticos de la economía, ¿Por qué ahora? Según el super secretario de comercio, por criterio de “Oportunidad, mérito y conveniencia”. Responder eso y nada es lo mismo. Sin embargo podemos ensayar una respuesta, sobretodo analizando el contexto internacional donde, a partir de maniobras de elusión impositiva en los países desarrollados, éstos han encarado acciones concretas en contra de los paraísos fiscales que podrían profundizarse en el corto plazo. ¿Será acaso que ahora que la justicia está bajo control es necesario reingresar fondos mal habidos? ¿Será que ahora es necesario darle un marco legal a miles de millones de dólares que estarían en efectivo en el propio territorio argentino y que ahora no puede fugarse a paraísos fiscales? La duda queda planteada.
Ahora, como comprobamos el resultado final de este análisis? Es muy fácil, ¿Si usted pagó sus impuestos y posee dólares, puede acceder a estos bonos que pagarán una rentabilidad de 4% semestral en dólares, tasa imposible de encontrar en el mundo? La respuesta es un NO rotundo, ese beneficio queda exclusivamente reservado para quienes quebraron la ley y generaron dinero sin haber cumplido con sus obligaciones impositivas.
Además, ¿Esta medida fortalece las reservas? NO nuevamente, ya que los dólares que ingresen por este mecanismo estarán virtualmente paralizados e indisponibles para el gobierno, ya que se ha impuesto un encaje del 100% (para legos: son dólares que así como entran a la bóveda del Banco Central, así deben quedar). Sólo engrosarán el número virtual de reservas, ya que, en los términos planteados, no podrán utilizarse, entre otras cosas, para cancelación de deuda externa o para afrontar una corrida cambiaria.
Finalmente queda preguntarse, ¿Quién en su sano juicio le prestaría plata a un estado al cual no le puede interponer medidas cautelares por más de 6 meses en el caso de que cambie subrepticiamente las condiciones de pago de los bonos dada la historia que tiene nuestro país? ¿Qué riesgos se están sopesando para someterse a la voluntad del estado en estos términos e ingresar en este blanqueo?
Una vez más los argentinos hemos asistido a una grandilocuente puesta en escena que sólo busca ocultar las grietas de un relato que se desmorona y generar una salida con impunidad de los actuales gobernantes y los amigos del poder. La velocidad del avance y la irracionalidad de las medidas que se presentan sólo demuestran el grado de desesperación de sus autores. Por su salvación y sostenibilidad en el poder ya han anulado el poder judicial y por las dudas, taparán sus rastros a través de la utilización del mercado de capitales que tan buenos resultados le ha dado a aquellos que, de manera fraudulenta, endeudaron al país del 76 a esta parte.
Una vez más la agenda del poder se impone ante la agenda del país, y el gran tema a tratar es la garantía de la impunidad. Pocas herramientas quedan para detener el tren de la corrupción: la acción de los legisladores en el Congreso, el valor de la Justicia y el ejercicio de la resistencia por parte de la ciudadanía. El silencio será complicidad y levantar la voz ante el atropello del poder un deber ciudadano.

 

 

domingo, 4 de noviembre de 2012

#8N: Una jornada para resistir y reflexionar.



Para el jueves próximo se ha convocado a una nueva marcha de protesta en contra de varias acciones de gobierno, y entre ellas se incluyen los controles cambiaros, la inseguridad, la restricción de la libertad de expresión, la persecución de jueces, la falta de respecto a los demás poderes de la república, la corrupción, etc. Como ciudadano adheriré y participaré de esta marcha, porque creo que este gobierno ha logrado llevar hasta el límite la degradación institucional y, sin exagerar, ha asestado golpes mortales a la República. Podrá haber un gobierno elegido democráticamente, pero sin los límites y contralores del sistema republicano sólo se convierte en una dictadura de las mayorías sin el más mínimo respeto por las minorías disidentes.  Ante el actual estado de cosas el silencio es cómplice y la resistencia un deber ineludible.

Pero más allá de lo señalado anteriormente y que creo será compartido por todo aquel que adhiera a esta jornada, me gustaría señalar que no sólo debe ser una jornada de protesta/resistencia, sino que también debe ser una jornada de profunda reflexión. El haber llegado al presente estado de las cosas refleja una responsabilidad colectiva ineludible. Hemos llegado hasta este punto como sociedad tanto por nuestras acciones como por nuestras omisiones, por lo tanto, debemos asumir la responsabilidad de lo que nos pasa, asumir su resultado como propio y a vez ejercer el deber de resistencia. Resistir a las acciones del gobierno, pero asumir como sociedad que tanto el actual como los anteriores gobiernos fueron elegidos por la mayoría, logrando en muchas ocasiones grandes niveles de adhesión social. Ya lo dijo Dostoievski: «Todos nosotros somos responsables de todo y de todos ante todos, y yo más que todos los demás».

Finalmente, y respecto a la corrupción que se le imputa a este gobierno como a tantos otros y en distintos niveles, creo que es necesario asumir nuevamente la realidad de que los políticos no son extraterrestres, y que no son más que el reflejo de la sociedad que gobiernan.  Erich Fromm, en “El Humanismo como utopía real” nos señala: “en el adentro del hombre, habitan los dioses, habitan las sombras, habita la luz, el universo primitivo, la humanidad está adentro. Con sus luces y sus sombras.” Esta reflexión de Fromm nos invita a hacernos cargo, a mirarnos interiormente para descubrir que también tenemos esas fallas que señalamos en los demás. No existen gobiernos corruptos en sociedades con fuertes valores morales y éticos. Tenemos los gobernantes que hemos elegido, y han ocupado los espacios que hemos dejado vacíos, así como vaciamos el espacio público para refugiarnos en nuestras burbujas privadas de consumismo y exitismo. Si queremos recuperar la república y fundarla en valores es necesario en gran revuelta interior. Deberemos plantearnos el desafío de cambiar para formar una nueva sociedad, basada en un nuevo pacto social.

La protesta y la resistencia como primer paso a la salida del presente estado de anomia son necesarios, pero de nada servirán si no estamos dispuestos a rever nuestra historia, personal y colectiva, para trabajar nuestros errores y poder así salir como sociedad hacia la construcción de una república basada en valores. El #8N será un paso, restará establecer hacia donde queremos ir y si estamos dispuestos a hacer el esfuerzo necesario para conseguirlo. Cada crisis es una oportunidad. Deberemos elegir, si damos un salto al futuro o una vuelta al pasado.

martes, 16 de octubre de 2012

7D: la farsa que esconde una república herida.

 

Desde hace meses venimos asistiendo al constante bombardeo mediático que señala el 7 de diciembre de este año como el fin de todas las miserias existentes en nuestro país, el fin de la injusticia, el fin del monopolio, el fin de la mentira, el triunfo de una revolución mediática.

Antes de continuar creo necesario señalar que estoy totalmente de acuerdo con el espíritu de la ley de medios, y que no deben existir monopolios informativos. Pero el fin no justifica los medios y la justicia se construye con los medios idóneos para sostenerla.

El escenario es claro, el mayor problema de la argentina son los medios de comunicación, la oposición política son los mismos medios concentrados en manos del grupo Clarin y, como no podía ser de otra manera, un periodista es el jefe de la oposición (Lanata). La política se ha reducido a la nada. Es el gobierno contra los medios.

Pero tranquilos compañeros, todo tiene un final, el 7 de diciembre todo cambiará y el país se habrá librado del mal de un grupo informativo que todos los gobiernos - incluso el presente - han comprado con su pauta oficial y han utilizado para vender su pan podrido a diestra y siniestra para mantener bajo control y desinformado al pueblo argentino.

He aquí el circo planteado, el escenario de la batalla final. Un escenario que paso a paso plantea dantescas escenas de daño a las instituciones y de resquebrajamiento al orden republicano. El Congreso ha sido neutralizado y sus minorías acalladas. El Concejo de la Magistratura vapuleado. Los jueces amenazados. La república desangra en un escenario incierto, más no definitivo.

Tras el gran telón mediático, la nada. Un gran silencio. Una no realidad que no es necesario enfrentar. Todo un país negado.

Si hay algo que nos ha enseñado la estrategia comunicacional de este gobierno es que hay que nombrar las cosas para que existan y sean problematizadas, para así buscarle soluciones. Un gran ejemplo de ello ha sido la cuestión de la violencia de género que tan bien se trabajo desde el comienzo de esta administración, y lo cual desnudó un problema latente en nuestra sociedad y que nadie se atrevía a nombrar. Se nombró a la mujer golpeada, se visibilizó y se la reconoció como sujeto problematizado a quién había que brindarle una solución desde el estado.

Bajo la misma estrategia un manto de silencio cubre los problemas de gran número de argentinos. Inflación, inseguridad, crecientes dificultades en la creación de empleo, economía con niveles de inversión paupérrimos, concentración económica, infraestructura desgastada, niveles de pobreza que dejaron de descender y poco a poco van aumentando, la política que no nombrada también invisibiliza oficialismos y oposiciones. Lo que no se nombra no existe, no está. Hoy millones de argentinos son negados, no existen, no están a los ojos del gobierno.

La situación actual de nuestro país rápidamente me remite a la fábula del rey desnudo. Periódicamente se montaba el escenario para que el rey desfilara con sus lujosos vestidos y joyas mientras el pueblo lo admiraba y lo aplaudía. Un día, el rey salio a desfilar desnudo, y mientras nadie habló, el rey permaneció en su fantasia de lujosos ropajes de telas extrañas que no podían ser visibles a los ojos inexpertos. Pero un niño habló. Un niño nombró lo que no debía ser nombrado. Un niño visibilizó lo que no se quería ver: - El rey está desnudo, gritó, y su desnudez se hizo evidente.

La virtud que tienen las verdades más evidentes está en que incluso en los labios de un niño son verosímiles y aceptadas. Si el poder no quiere hablar, deberá el pueblo hacerse cargo de esa tarea. La presidenta seguirá gobernando como corresponde por mandato constitucional, pero claramente le haremos saber que la argentina está desnuda. Desnuda de política, desnuda de diálogo, desnuda de política económica, desnuda de políticas de seguridad, desnuda de institucionalidad, carente de república.

Así como el mandato de la presidenta está amparado por la constitución nacional, también está amparado nuestro derecho ciudadano de manifestarnos en contra de los atropellos del poder y de resistir aquellas medidas que vayan en contra de la constitución. Mientras se insista en atacar la república, claramente se fortalecerá el movimiento ciudadano de resistencia pacífica y desobediencia civil amparado por el artículo 36 de la constitución nacional. En el marco de la ley todo. Fuera de la ley nada.

Podrán callar a los medios, pero jamas a un pueblo entero.