jueves, 16 de mayo de 2013

Empalme Graneros: Las caretas caen solas ante una realidad que abruma








La situación vivida en Empalme Graneros, más precisamente en el predio que administra la Hermana Jordan, hace unos días era algo que tarde o temprano iba a suceder.
La ecuación estaba dada hace mucho tiempo. Bolsón de pobreza, marginalidad, punteros políticos actuando en la zona de manera clientelar, y un estado que hace años decidió no tener presencia en el barrio. Más aún, decidió retirar la poca presencia que tenía cuando se trasladó el dispensario  del centro del barrio para llevarlo a sus márgenes, cerca de la avenida Provincias Unidas. 
El plato estaba servido y los oportunistas decidieron probar su suerte. Para cuando llegó el Estado las cartas estaban jugadas y sólo la represión logró volver a una tensa calma. Cuando el Estado debe intervenir como titular del monopolio de la violencia es porque han fallado el resto de sus herramientas. En este caso incluso podría decirse algo aún más grave:  no fallaron sus herramientas, sino que deliberadamente se decidió no utilizarlas en Empalme Graneros librándolo a su suerte.
 La responsabilidad estatal es clara, ante la situación que se planteaba no se activaron los resortes necesarios para desarticular posibles situaciones violentas generadas por necesidades genuinas y oportunismos políticos. No se utilizó el aparato estatal para crear redes de contención social ni para generar salidas a situaciones de pobreza y marginalidad insostenible El gobierno socialista debió reprimir porque no supo gestionar.
La discusión sobre si se utilizaron postas de goma o de plomo quedará para otro debate sobre la preparación o no de las fuerzas de seguridad para intervenir en estos casos, lo que no podemos eludir es la pregunta que sobrevuela el barrio hace muchos años:  ¿Por qué el municipio no tiene un plan de intervención urbana en dicho sector de la ciudad?
Como primera respuesta los funcionarios han dicho que no pueden trazar la cuadricula regular de la ciudad en tierras inundables y que tampoco pueden ejecutar planes habitacionales por la misma razón.  Ahora me pregunto ¿No eran acaso inundables Arroyito y Alberdi hasta que se hicieron las obras necesarias para que las aguas no inundaran más dichos barrios?
Las zonas inundables se hacen habitables con obras y, si las obras no garantizaren la seguridad de la zona, es obligación del estado el arbitrar los medios necesarios para relocalizar a dicha población, ejecutar planes de vivienda y desactivar una bomba social a punto de estallar.
Las caretas caen solas ante una realidad que abruma. La evidencia señala claramente que el gobierno socialista decidió hace mucho tiempo no atender las necesidades de urbanización de Empalme Graneros y su población más postergada. Los hechos nos muestran que se ha dejado crecer los asentamientos de casillas rudimentarias en todo el cordón que está entre Av. Génova , Sorrento y el Ludueña sin ningún tipo de control por parte de las autoridades y sin siquiera ver medidas disuasorias ante dicho crecimiento.
Hoy es tarde. La situación ya explotó. Seguirá la administración socialista dándole la espalda a uno de los barrios más olvidados de la ciudad o finalmente aplicará la fuerza del estado para brindar soluciones a los más postergados de nuestra ciudad para encaminarnos hacia una ciudad que incluya a todos en su plan de desarrollo.
Cuando las desigualdades son muy profundas genera una violencia difícil de controlar y hoy Rosario ofrece en menos de 10 cuadras en la zona norte desigualdades socioeconómicas inaceptables en una sociedad civilizada. Sólo 10 cuadras separan un shopping de un comedor escolar al que asisten chicos con bajos niveles nutricionales. Sólo 10 cuadras separan casas de 300 mts. Cuadrados para familias de 5 personas de casillas de lata de 20mts cuadrados para contener a familias con 6 chicos. Sólo 10 cuadras, que marcan claramente quien tiene derecho a soñar y quien no en la ciudad de Rosario.

Nota de La Capital sobre la situación vivida.

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