Para el jueves próximo se ha
convocado a una nueva marcha de protesta en contra de varias acciones de
gobierno, y entre ellas se incluyen los controles cambiaros, la inseguridad, la
restricción de la libertad de expresión, la persecución de jueces, la falta de
respecto a los demás poderes de la república, la corrupción, etc. Como
ciudadano adheriré y participaré de esta marcha, porque creo que este gobierno
ha logrado llevar hasta el límite la degradación institucional y, sin exagerar,
ha asestado golpes mortales a la República. Podrá haber un gobierno elegido
democráticamente, pero sin los límites y contralores del sistema republicano
sólo se convierte en una dictadura de las mayorías sin el más mínimo respeto
por las minorías disidentes. Ante el
actual estado de cosas el silencio es cómplice y la resistencia un deber
ineludible.
Pero más allá de lo señalado
anteriormente y que creo será compartido por todo aquel que adhiera a esta
jornada, me gustaría señalar que no sólo debe ser una jornada de
protesta/resistencia, sino que también debe ser una jornada de profunda
reflexión. El haber llegado al presente estado de las cosas refleja una
responsabilidad colectiva ineludible. Hemos llegado hasta este punto como
sociedad tanto por nuestras acciones como por nuestras omisiones, por lo tanto,
debemos asumir la responsabilidad de lo que nos pasa, asumir su resultado como
propio y a vez ejercer el deber de resistencia. Resistir a las acciones del
gobierno, pero asumir como sociedad que tanto el actual como los anteriores
gobiernos fueron elegidos por la mayoría, logrando en muchas ocasiones grandes
niveles de adhesión social. Ya lo dijo Dostoievski: «Todos nosotros somos
responsables de todo y de todos ante todos, y yo más que todos los demás».
Finalmente, y respecto a la
corrupción que se le imputa a este gobierno como a tantos otros y en distintos
niveles, creo que es necesario asumir nuevamente la realidad de que los
políticos no son extraterrestres, y que no son más que el reflejo de la sociedad
que gobiernan. Erich Fromm, en “El Humanismo como utopía real” nos señala:
“en el adentro del hombre, habitan los dioses, habitan las sombras, habita la
luz, el universo primitivo, la humanidad está adentro. Con sus luces y sus
sombras.” Esta reflexión de Fromm nos invita a hacernos cargo, a mirarnos
interiormente para descubrir que también tenemos esas fallas que señalamos en
los demás. No existen gobiernos corruptos en sociedades con fuertes valores morales
y éticos. Tenemos los gobernantes que hemos elegido, y han ocupado los espacios
que hemos dejado vacíos, así como vaciamos el espacio público para refugiarnos
en nuestras burbujas privadas de consumismo y exitismo. Si queremos recuperar
la república y fundarla en valores es necesario en gran revuelta interior.
Deberemos plantearnos el desafío de cambiar para formar una nueva sociedad,
basada en un nuevo pacto social.
La protesta y la resistencia como
primer paso a la salida del presente estado de anomia son necesarios, pero de
nada servirán si no estamos dispuestos a rever nuestra historia, personal y
colectiva, para trabajar nuestros errores y poder así salir como sociedad hacia
la construcción de una república basada en valores. El #8N será un paso,
restará establecer hacia donde queremos ir y si estamos dispuestos a hacer el
esfuerzo necesario para conseguirlo. Cada crisis es una oportunidad. Deberemos elegir, si damos un salto al futuro o una vuelta al pasado.


