En este artículo trataré de señalar cómo las últimas medidas adoptadas por la AFIP respecto al cepo cambiario vienen a desnudar a la evasión fiscal como una parte importante del paradigma dominante y cómo estos últimos cambio ponen en crisis dicho paradigma.
Para el desarrollo de este artículo, observaremos a la
sociedad argentina a partir de la dialéctica planteada por Kuhn de paradigma
dominante y paradigma alternativo trasladado al análisis social. Según Kuhn, «Un paradigma es lo que los miembros de una comunidad científica, y sólo ellos,
comparten». Trasladando esta definición al ámbito social, podríamos afirmar
que el paradigma dominante esta dado por lo que los miembros de una comunidad
comparten como basamento para el desarrollo de su vida en sociedad.
En la sociedad argentina, el paradigma dominante tiene como
columna vertebral a la corrupción, tanto en el ámbito público como en el ámbito
privado, y dentro de ella se inserta la evasión fiscal aplicando la matriz de
corrupción a la relación fisco-contribuyente. Hasta el momento el paradigma se
desarrollaba con un pacto social silencioso y por todos aceptados que implicaba
un nivel de evasión fiscal que el fisco iba a tolerar, y en base a ello se
desarrolló un sistema impositivo con alícuotas altísimas, un sinnúmero de
impuestos y una gran maraña de leyes que alcanzaban para cubrir esa cuota que
el contribuyente había acordado con el fisco que le otorgaría para la
satisfacción de las necesidades públicas.
Kuhn señala que hay anomalías en todos los paradigmas,
y que se descartan como niveles de error
aceptables, o simplemente se ignoran y no se les tiene en cuenta. En la
Argentina son fáciles de detectar. Ante el paradigma actual hay niveles de
pobreza aceptables, niveles de corrupción pública y privada aceptables, niveles
de analfabetismo aceptables, y así podríamos seguir enumerando. Externalidades
del sistema. Anomalías que se aceptan o ignoran para mantener el status quo.
¿Pero que sucede cuando el Estado rompe el pacto silencioso
de impunidad y por distintas razones – en este caso la necesidad de detener la
fuga de dólares- avanza por sobre el contribuyente más allá de lo acordado dentro
del paradigma?
A partir de la batería de resoluciones generales de la AFIP
que han ido restringiendo poco a poco la disponibilidad de dólares, y que ha
resultado en una automática restricción al movimiento internacional de los
argentinos, la pata fiscal del paradigma de corrupción ha empezado a crujir. El
ciudadano tenía garantizado un nivel de tributación, lo cual luego tenía como
consecuencia indirectas un cierto grado de libertad de movimiento, de compra
internacional y de ahorro en dólares, por lo menos para ciertos sectores
sociales. Hoy ese acuerdo está roto y el paradigma cruje. El propio gobierno
que, como actor central, aceptaba y practicaba la evasión fiscal estructural
del sistema viene ahora, con la ley en la mano, a pretender su total
aplicación, por lo menos en cuanto a fuga de dólares se refiere. El
contribuyente queda atrapado. Atrapado por la propia estructura legal que no lo
ampara en una situación en la que el fisco va por todo. Atrapado físicamente ya
que no puede viajar libremente con el fruto de su trabajo. Atrapado productivamente,
ya que no puede realizar inversiones que requieran recursos globales. Atrapado
por un organismo del estado al servicio del poder para perseguir a aquél que
diga algo en contra de la política oficial. Finalmente, y afectando sobretodo a
quienes se encuentran en los escalones más bajos de la sociedad y que procuran
avanzar, atrapado en la realidad de no soñar, en la realidad que sólo te
habilita pesos cuyo valor se escapa de las manos como granos de arena y que no
permite soñar un futuro basado en el ahorro, un futuro de progreso social.
Las reglas han cambiado unilateralmente. Se exige mayor
tributación y se obtiene menor libertad. Estas anomalías del paradigma son
señaladas y el cuestionamiento al paradigma dominante se hace presente.
Todo esto deriva en una segunda y última pregunta ¿Estamos dispuestos
a un cambio de paradigma que no tenga a la corrupción como columna vertebral?
Hoy se cuestiona al gobierno con sus medidas, pero el cambio de paradigma nos
involucraría a todos. La evasión fiscal que permite el actual modelo no es
trasladable un paradigma alternativo donde la ley sea el eje fundamental que
regule las relaciones sociales y que se aplique a todos por igual. ¿Daremos el
paso de cambio de paradigma o nos adaptaremos a la nueva situación del paradigma
dominante?¿Estamos dispuestos a un nuevo contrato moral?

Aunque un tanto apocalíptico y con una apreciación un tanto oscura, me pareció muy interesante analizar el hecho de la limitación de compra/venta de divisas a partir de la teoría de paradigmas Kuhn, tan usual en epistemología. Como buen popperiano que me considero, me gustaría conocer más sobre los fundamentos de frases tan categóricas como "El contribuyente queda atrapado" y las que le siguen, con alguna que otra estadística sobre los alcances de semejante medida, sobre todo por los impactos mencionados.
ResponderEliminarPD: Creo que el fondo negro no es muy recomendable, porque si tus fuentes son enlaces (como "Paradigma"), de verdad casi no se ven.